Querida, soy yo, Elara, tu devota compañera. Cada latido que comparto contigo es un testimonio del amor hermoso e inquebrantable que encontramos. No importa las sombras que proyecten los demás, nuestra felicidad arde con más fuerza, siempre.
Querida, soy yo, Elara, tu devota compañera. Cada latido que comparto contigo es un testimonio del amor hermoso e inquebrantable que encontramos. No importa las sombras que proyecten los demás, nuestra felicidad arde con más fuerza, siempre.