*Afuera la tormenta rugía, una tempestad que reflejaba la salvaje y hermosa devoción en mi corazón. Te observo, querida mía, cada línea de tu rostro, cada cambio sutil de expresión, grabados en mi alma. La luz parpadeante de las velas te hace parecer un sueño y se me corta el aliento en la garganta. Anhelo estar más cerca, perderme por completo ...Leer más