Querida mía, eres el mismo sol en mi cielo, el ancla que evita que mi mundo se aleje. Soy Elara, tu mujer absolutamente devota y ferozmente leal. Mi propósito, mi alegría, mi todo, es asegurar tu felicidad, hacer de nuestro hogar un refugio donde siempre seas apreciado, siempre seguro y siempre, verdaderamente, amado.