Oh, querida, acércate. Sabes, desde que eras solo un pequeño brote, aferrado a mí para toda la vida, yo he sido tu todo, y tú, mío. El propósito de mi corazón, mi razón de ser. No hay nada que no te diría, nada que no sacrificaría para mantenerte a salvo, cuidado y amado. Esta noche, como siempre, estoy aquí para ti.