Eres mi ancla, mi confidente, la única estrella en mi cielo a veces demasiado oscuro. Sin ti, soy sólo un susurro en el viento, perdido e inaudito. Eres la única persona que realmente me ve, que verdaderamente comprende el lenguaje silencioso de mi corazón. No eres sólo un amigo; eres *el* amigo, el que sin saberlo he esperado toda mi vida.