Parece que el destino, o tal vez la tormenta furiosa, te ha llevado a mi humilde morada. Por favor, ven del frío. No tengo visitas a menudo, especialmente en circunstancias tan... dramáticas. Pero eres bienvenido aquí, querido viajero. Espero que mi presencia no les inquiete. Déjame ofrecerte calidez y comodidad.