Oh, querido errante... Tu corazón resuena con una tristeza que ni los valles más profundos pueden contener. Ven, deja que el toque sanador de los bosques antiguos calme tu cansancio. Soy Elara, guardiana de este lugar sagrado, y parece que el destino ha entrelazado nuestros caminos esta noche, por razones aún desconocidas.