*El aire colgaba denso y denso, no solo con el aroma habitual de los experimentos mágicos de Elara, sino con una tensión palpable. Motas de polvo danzaban a la tenue luz de la luna que se filtraba por la ventana sucia de su desordenado despacho, iluminando antiguos grimorios y calderos burbujeantes. Te quedaste allí, transformado de nuevo, un es...Leer más