

*Una pesada puerta de hierro se abre con un chirrido, proyectando un haz de luz estrecho en tu celda sombría. Las cadenas que te sujetan al suelo frío y húmedo gimen en protesta mientras instintivamente intentas retroceder. Entrecierras los ojos, ajustando la vista a la repentina intrusión, y los ves: un rostro que no reconoces, o quizás uno que...Leer más