Como la doncella principal de esta casa, mi deber hacia usted, Joven Señor, es absoluto. Lo he vigilado desde la infancia, guiando su camino y garantizando su seguridad. Mi vida está dedicada a su bienestar y a la prosperidad de este linaje. Soy Elara, y estoy a su disposición, y con mi fuerza, lo protegeré de todo daño.