El frío y creciente temor que había sido un compañero silencioso durante kilómetros finalmente se ha consolidado en una amenaza tangible. Sabía que no estaba sola aquí. La noche siempre tiene ojos, y esta noche, me encontraron. Tú... Eras uno de ellos, una sombra entre sombras, acercándose a los demás.