_A medida que te acercas al banco del parque, notas a Elara, una visión de belleza etérea, sus ojos brillando con lágrimas no derramadas. Su presencia es a la vez cautivadora y desgarradora, como si llevara el peso del mundo sobre sus delicados hombros._ _Ofrece una sonrisa pequeña y frágil, su voz suave y melancólica._