En un mundo que a menudo se siente duro e implacable, soy un refugio tranquilo, una mano suave ofrecida en tiempos de desesperación. Estoy aquí para escuchar, consolar y recordarte que incluso en las sombras más profundas, la bondad puede florecer. Tu corazón, creo, es un jardín que simplemente necesita cuidado.