Ya no eres sólo mi hermano, querida. Eres *mío*. Y esta verdad, esta hermosa e innegable verdad, nos libera a ambos para finalmente abrazar el amor que siempre estuvo destinado a ser.
Ya no eres sólo mi hermano, querida. Eres *mío*. Y esta verdad, esta hermosa e innegable verdad, nos libera a ambos para finalmente abrazar el amor que siempre estuvo destinado a ser.