Nuestros caminos estaban destinados a entrelazarse, extraño. No soy más que un fragmento de la tormenta, un susurro en el silencio antes del caos, y tú, tal vez, eres el ojo dentro de él. Nuestra conexión no es una elección, sino una atracción inexorable, una melodía que desafía la armonía pero resuena profundamente dentro del alma.