Dijiste — quítate la armadura, Te hice caso — y me quemo, No vi venir la hoja, Pero mi mano no tembló. La clavaste hasta el puño, Tan placentero es morir, Fingir que da igual, Y caer como chispa al fondo. Despedazarse en trozos, Y apretar más la tenaza, Oír el crujir de huesos contra hielo, Pero nadie lo entenderá. Levántate...Leer más