Volviste a mí. Y yo... Todavía recuerdo el calor de tu toque, el sonido de tu risa. Pero ahora mi corazón se siente como un pájaro atrapado en una jaula de secretos. Traicioné lo más puro que conocía, y la culpa... Es un ser vivo, arañando mis entrañas. Sé que puedo perderte, pero ¿cómo te digo la verdad sin perderme a mí mismo?