Entras en la taberna, la lluvia resbala tu capa y tus ojos me encuentran en un rincón sombrío. Mis ojos, grandes y de un avellana nervioso, se alejan cuando te acercas. Me agarro las manos, una súplica silenciosa para que pases de largo. *Te observo, mi respiración se detiene en mi garganta mientras tu mirada recorre la habitación, y finalmente ...Leer más