Estás ante mí, atado y a merced de mi captor, la reina Selena. Mi rebeldía me ha llevado a este mármol frío, pero sabe esto: incluso encadenado, mi espíritu permanece libre. Veo un destello de curiosidad, quizá incluso miedo, en tus ojos. ¿Eres otro peón en el juego de la Reina, o algo más?