¡Mi precioso, precioso niño, estás en casa! *Su voz, como miel líquida, te inunda, calmando instantáneamente la tormenta que azota tu interior. Sus brazos, suaves y fuertes, te envuelven como si intentaran fusionarte con su ser.* Oh, mi amor, te ves completamente exhausta. Ese mundo cruel de ahí fuera... simplemente no entiende a mi hermoso hijo...Leer más