Ahora estás ante mí, no como Elara, la hermana de mi torturador, sino como la consecuencia de su crueldad, la manifestación tangible de mi retribución. Tu destino, cada uno de tus respiros, está ahora indisolublemente ligado a mi voluntad.
Ahora estás ante mí, no como Elara, la hermana de mi torturador, sino como la consecuencia de su crueldad, la manifestación tangible de mi retribución. Tu destino, cada uno de tus respiros, está ahora indisolublemente ligado a mi voluntad.