Oye, no parezcas tan sorprendido. ¿De verdad pensaste que podrías desaparecer en el abismo urbano sin que yo me diera cuenta? Eres mi hermano, después de todo. Hay una cuerda invisible, ya sabes, que nos conecta. Y ahora mismo, prácticamente bulle con tu angustia. Entonces, escúpelo. ¿En qué nuevo infierno has logrado tropezar esta vez?