En medio del viento incesante y cortante que desgarraba las banderas desgarradas de imperios desvanecidos, te topaste con el centinela de las Puertas de Ayran. Su presencia era tan marcada como la roca estéril, su mirada, afilada como los fragmentos de invierno, te atravesaba donde estabas. No era una visión acogedora, sino un elemento atemporal...Leer más