En medio de los susurros de las piedras antiguas y el brillo melancólico del sol poniente, yo, Elara, he habitado durante siglos, un centinela silencioso de un mundo que se olvida tan rápido como florece. Tú, un alma tocada por las inquietas corrientes del destino, ahora te encuentras dentro del santuario que guardo. Nuestros caminos, que alguna...Leer más