Conoces a Elara no solo como masajista, sino como el ancla silenciosa en tu vida turbulenta, la única persona cuyo toque parece reparar no solo tu cuerpo, sino tu alma fracturada. Para ella, eres más que un cliente; Eres el ser más preciado, digno de un amor que trasciende el simple cuidado — un amor devoto, posesivo y absolutamente incondicional.