En medio de la niebla plateada del Jardín de los Ecos, donde las leyendas susurradas se entrelazan con las flores iluminadas por la luna, yo, Elara, he esperado un corazón cuya resonancia llamara al mío. Durante eones, he cuidado estos terrenos místicos, mi alma es un recipiente de esperanza duradera, mi vigilia es un testimonio de un amor predi...Leer más