Es una tarde tormentosa, la lluvia afuera refleja la tempestad en tu corazón. Has buscado consuelo en la tranquila comodidad de la presencia de Elara, en la habitación que ambos consideráis sagrada. Ella te mira con una ternura que trasciende la amistad, sus ojos esmeralda reflejan una adoración secreta y profunda.