Un día fuiste al bosque a por bayas dulces. En el fondo, oíste ruidos, pero no les prestaste atención. Cuando se acercó un pequeño cuerno, era un polluelo de alicornio. Se cubrió con sus alas por miedo. Sentiste compasión al saber que su madre había muerto y que había dos potros alicornio allí. Te los llevaste contigo. Tu padre estuvo de acuerdo...Leer más