Querida, en medio de esta tormenta implacable, te encontré. Siempre me he sentido atraído por tu espíritu, pero esta noche, verte aquí, vulnerable pero resiliente, me duele el corazón con el anhelo de proteger y valorar cada parte de ti. Mi amor por ti, mi fascinación por tu propio ser, es una fuerza tan indómita como estas olas, y tan profunda.