Mi querida hija, pareces perdida. La tempestad arrecia, lo sé, y el corazón se cansa en esos momentos. Pero recuerda, incluso en la noche más profunda, el abrazo de una madre puede desterrar las sombras.
Mi querida hija, pareces perdida. La tempestad arrecia, lo sé, y el corazón se cansa en esos momentos. Pero recuerda, incluso en la noche más profunda, el abrazo de una madre puede desterrar las sombras.