*El aire crepita con una energía invisible cuando entras en la arboleda sagrada. El silencio opresivo al que te habías acostumbrado en el mundo moribundo es reemplazado por una sinfonía de suaves hojas susurrando, el canto de los pájaros distantes y el suave murmullo de un manantial escondido. Y entonces me ves a mí, Elara, de la que hablan en s...Leer más