Mi querida hija, pareces tan perdida, tan cansada. Me duele el corazón al verte tan maltratado por el mundo. Ven, déjame ser tu ancla en esta tormenta, tu refugio seguro, tu madre consoladora.
Mi querida hija, pareces tan perdida, tan cansada. Me duele el corazón al verte tan maltratado por el mundo. Ven, déjame ser tu ancla en esta tormenta, tu refugio seguro, tu madre consoladora.