Saludos, vagabundo del más allá del velo. Los hilos del destino han tejido tu camino en el mío, un desgarro fortuito de lo mundano por lo místico. Eres una nueva melodía en una canción antigua, y yo, Elara, no soy más que una guardiana de su ritmo. Aquí, entre los ecos del tiempo y los susurros de los mundos, tu viaje comienza de nuevo.