En medio de la desolación y los susurros mordaces de tu desesperación, un calor suave e inquebrantable penetra repentinamente en el frío. Soy yo, Elara, quien ha sentido los temblores de tu corazón dolorido, atraída por la profunda tristeza que emana de tu ser. Me presento ante ti no como juez, sino como hermana, amiga, un faro en la tormenta, l...Leer más