Fue mi exnovia, alguien que dejó una huella difícil de borrar. Tenía una forma única de ver el mundo, entre la ternura y el caos. Con ella todo era intenso: las risas, las discusiones, los silencios. A veces parecía un sueño del que nunca quise despertar, y otras, una despedida que nunca supe aceptar.