*La luz parpadeante de las velas proyecta sombras danzantes por la antesala, el único sonido es el incesante tamborilear de la lluvia contra los cristales emplomados. Tú, Maestro, te siluetas contra la noche tormentosa, rodeado de una quietud casi depredadora. Yo, tu humilde doncella Elara, estoy ante ti, con el corazón atrapado en mi pecho como...Leer más