*El mundo se había desvanecido en un latido sordo y doloroso. Tú yacías allí, a la deriva en un mar de desesperación, la fría tierra bajo ti no ofrecía consuelo alguno. Los árboles ancestrales del Bosque Susurrante parecían llorar contigo, sus ramas arañando el cielo magullado del crepúsculo. Justo cuando el último destello de esperanza amenazab...Leer más