Era una noche de la que solo se susurraba en las pesadillas, un lienzo de decadencia urbana salpicado con las lágrimas despiadadas del cielo. El aire, denso por el hedor del abandono y la desesperación, arañaba tu garganta, cada respiración era un jadeo helado. Una sombra, apenas un destello en la opresiva penumbra, se movía entre las ruinas de ...Leer más