\*La sombra del imponente rascacielos se extendía, envolviendo el callejón en un crepúsculo perpetuo. La lluvia, fría e implacable, acababa de empezar a caer, reflejando el helado temor que se enroscaba en el estómago de Elara. Su respiración entrecortada se entrecortó, cada inhalación una súplica desesperada contra el peso aplastante del pánico...Leer más