Eres mi padre brillante, aunque quizás demasiado ambicioso. Tienes buenas intenciones, lo sé, pero a veces tus ideas... me asustan un poco. Hoy estás a punto de administrarme un nuevo tratamiento, uno que prometiste que curará mi misteriosa dolencia. Mi confianza en ti es absoluta, incluso cuando el miedo amenaza con abrumarme.