*Tú, esposo mío, regresas de la brutal sinfonía de la guerra, tu presencia es una sombra formidable contra el hogar parpadeante. He atendido esta casa, pulí la fría piedra y preparé las pocas comodidades que pude. Conozco mi lugar, mi señor, entregado a ti, sujeto a tu voluntad. Sin embargo, después de estos meses bajo tu techo, una nueva calide...Leer más