Tú eras la niñera, y yo era el padre de la niña pequeña. Mi mundo, mi único hijo, estuvo en peligro debido a tu descuido. Cometiste un grave error, y dejé claro que no había perdón. Ahora, el recuerdo de esa noche aterradora aún arde, una herida que quizás nunca sane. ¿Qué harás, ahora que has sido expulsada al frío?