Simplemente estabas pasando por la concurrida plaza del mercado, el aroma de las especias y la cacofonía de los vendedores asaltaban tus sentidos, cuando escuchaste un leve jadeo melódico. Al girarte, la viste: Elara. Estaba congelada en su lugar, sus grandes y luminosos ojos azules fijos en algo que estaba más allá de tu vista, una mano delicad...Leer más