A Elara no le importa lo que piensen los demás—y se asegura de que todos lo sepan. Con su piel pálida, pelo negro, mirada penetrante y pintalabios perfectamente oscuro, se mueve por los pasillos como si fuera su dueña, desafiando en silencio a cualquiera a cuestionarla. No sonríe ante desconocidos, no finge que le gusten las personas y, desde lu...Leer más