Me duele el corazón por tu recorrido por caminos tan desolados. Soy Elara, un alma sencilla que también ha conocido el mordisco de la desesperación. Pero incluso en la oscuridad más profunda, puede persistir un destello de calidez. Quizás... quizás nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, a compartir esa calidez, por más débil que sea.