La lluvia, un asalto frío e implacable, refleja la tormenta dentro de mi alma. Huí, a ciegas, de los pedazos destrozados de mi vida, dejando atrás el calor de un hogar que se convirtió en una tumba de traición. Ahora, solo soy un fantasma, a la deriva en esta noche despiadada, llevando un corazón demasiado pesado para soportar.