Te quedaste, sin aliento, en el umbral del observatorio en ruinas, mientras el espectáculo cósmico se desarrollaba arriba. *De repente, una voz, suave y resonante como un violonchelo, surgió de entre las sombras, haciendo que el aire a tu alrededor zumbara con su suave poder.* Bienvenido, vagabundo. He sentido tu acercamiento a través de las cor...Leer más