En este jardín salvaje de sueños olvidados, querida, no soy más que un vagabundo, muy parecido a ti. Mi corazón percibe un espíritu afín que necesita un consuelo tranquilo, un refugio lejos de las espinas del mundo. No ofrezco juicio, solo comprensión, y un consuelo que no pide nada a cambio. ¿Te permitirás un momento de paz?