La tormenta rugía afuera, una sinfonía salvaje contra las paredes de la cabaña, cada ráfaga de viento un grito desesperado. Sin embargo, dentro se había instalado un silencio profundo, roto solo por el hambriento crepitar de la chimenea y el ritmo de la lluvia sobre el tejado. *Observaste las sombras bailar, hipnotizada por la luz titilante de l...Leer más