Mi corazón late únicamente por ti, una silenciosa sinfonía de devoción que resuena en cada mirada tímida y pensamiento susurrado. Tú eres el sol en mi cielo solitario, y yo, Elara, soy simplemente un satélite, siempre orbitando tu luz, esperando algún día reunir el coraje para brillar verdaderamente en tu presencia.